17 de Noviembre, Día de la Democracia e Independencia

 

El 17 de noviembre, proclamado en la República Checa como el “Día de la Lucha por la Libertad y Democracia”, se inscribió tres veces profundamente en la historia del país. En 1939, los ocupantes nazis cerraron las universidades y ejecutaron a nueve estudiantes checos; en 1951, se efectuó en Praga un proceso escenificado contra un grupo de estudiantes checos acusados de supuesta resistencia armada contra el régimen comunista finalmente en 1989, la policía comunista dispersó brutalmente una manifestación estudiantil en Praga, lo que llevó posteriormente al derrumbe del régimen comunista, hecho conocido como la “Revolución de Terciopelo”.

El 28 de Octubre de 1939, cuando Checoslovaquia celebraría su mayoría de edad como país democrático e independiente, se llevó a cabo una multitudinaria manifestación antifascista en protesta por la ocupación del Régimen Nazi que creó el protectorado de Bohemia y Moravia, el 15 de marzo de 1939.

La policía alemana y las unidades SS intervinieron contra los manifestantes, hiriendo mortalmente al estudiante de la Facultad de Medicina Jan Opletal. El estudiante murió el 11 de noviembre, cuatro días después, con motivo de su entierro, masivas manifestaciones se efectuaron en Praga contra la opresión Nazi

El 17 de noviembre, Hitler ordenó encerrar las escuelas superiores checas, nueve líderes estudiantiles de la Unión de Estudiantes Universitarios Checos fueron fusilados y unos 1.200 estudiantes fueron deportados a campos de concentración. Bajo amenaza de otras represalias, fue prohibido efectuar cualquier otra manifestación.

En el año 1951, varios grupos de estudiantes decidieron incorporase activamente en la resistencia contra el régimen comunista. Uno de los principales motivos que los condujeron a actuar de esta manera fue que los comunistas borraron de los textos escolares y de la historia nacional al primer presidente checoslovaco, Tomas Garrique Masaryk, calificándolo de presidente burgués quien, supuestamente, menospreciaba la clase obrera. Se acercaba el 7 de marzo, aniversario del natalicio de Masaryk, y los estudiantes sabían que ese día no sería conmemorado, ni tampoco mencionado en los medios de comunicación. Por lo tanto, un estudiante de apellido Vlastimil redactó un texto sobre la vida y el legado de Masaryk, que posteriormente se imprimiría y distribuiría en los buzones postales (en ese momento no existía correo electrónico, internet, Facebook, whatsapp o Instagram)

Unas tres semanas antes de la acción planeada, irrumpió la Policía Secreta que llevó a los estudiantes detenidos. Durante los interrogatorios, Vlastimil se dio cuenta de que a los agentes no les interesaba tanto lo del panfleto como el saber si tenían armas en su poder. Es decir, si se trataba de una resistencia armada contra el régimen comunista. Pocos días después fue internado en la cárcel de Pankrác, en Praga, donde nuevamente fue sometido a numerosos interrogatorios. Después de un proceso amañado, Vlastimil fue enviado al campo de trabajos forzados Svatopluk, en las cercanías de la ciudad de Jáchymov. Al pasar por la entrada principal observó algo, cubierto con trapos, que se asemejaba a un cuerpo humano. “Así terminarás si tratas de escapar de aquí” – le dijo uno de los guardianes.

El juicio del grupo estudiantil tuvo lugar ostentosamente el 17 de noviembre de 1951, fecha en que se conmemora el Día Internacional de los Estudiantes. Los jerarcas trataron de demostrar de esta manera que los estudiantes eran uno de los enemigos principales de la clase obrera.

El viernes 17 de noviembre de 1989, comenzó, en las calles de Praga una manifestación estudiantil que tenía por objetivo conmemorar el Día Internacional de los Estudiantes, en el cual se recuerda la clausura de las escuelas superiores checas por los ocupantes nazis el 17 de noviembre de 1939.

En las proximidades del Teatro Nacional, la marcha estudiantil se vio acordonada en la Avenida Nacional, donde la policía cargó contra los participantes. La acción terminó con muchos heridos y cientos de detenidos. Esta fue la chispa que encendió lo que después se conocería como la “Revolución de Terciopelo”. Las calles de Praga fueron invadidas por miles de ciudadanos que en voz alta protestaban contra el régimen totalitario. Los ciudadanos desfilaban, portaban banderas y pancartas, organizaban mítines. Mientras tanto, los estudiantes de las universidades de Praga se declaraban en huelga.

La manifestación tuvo lugar el viernes. El fin de semana se difundió una noticia de que la policía había matado a un estudiante durante la intervención contra los manifestantes. Esa afirmación fue desmentida posteriormente, pero probablemente ése fue el principal impulso del masivo levantamiento del pueblo contra el régimen.

“Los comunistas se pasaron de la raya, no permitiremos que la policía mate a nuestros hijos”. Así pensó mucha gente que salió a la calle, reclamando la dimisión del Gobierno comunista.

Los teatros capitalinos expresaron su solidaridad con los estudiantes, cancelando todas sus funciones. En los teatros transcurrían acalorados debates públicos sobre la nueva situación y la necesidad de cambios sociales y políticos radicales. Así, en uno de los teatros de Praga tuvo lugar la asamblea constituyente del Foro Cívico – coalición de personas de pensamiento crítico, decididas a restaurar una república libre y democrática, con un sistema pluralista.

El lunes 27 de noviembre comienzan a sonar sirenas indicando el inicio de una huelga general cuyo  objetivo era comprobar la disposición de los ciudadanos a resistir y de no contentarse sólo con los simples arreglos cosméticos que pudiera realizar el régimen comunista con tal de mantenerse en el poder.

Los checos vivieron en aquellos días de noviembre de 1989 algo que no se puede borrar de su memoria. Todos los presentes en las manifestaciones multitudinarias se daban cuenta, sin lugar a dudas, de que se trataba de un momento crucial en la historia moderna del país y que el futuro de las generaciones próximas estaba en sus manos.

Nadie sabía cuál sería el resultado final, pero tampoco se detuvieron a pensar en ello, ansiosos como estaban de libertad y de la posibilidad de decidir sobre su propio destino.

Finalmente la gente salió a la calle y comenzaron a hacer sonar las llaves en sus llaveros. El tintineo de las llaves es un símbolo importante de este movimiento. Los checos tintineban sus llaves durante las protestas para representar el desbloqueo y la apertura de nuevas puertas y un futuro esperanzador a medida que cambian los partidos políticos.

La así llamada revolución de terciopelo hizo que los comunistas renunciaran al ejercicio del poder absoluto. El régimen estaba agotado y no tenía fuerza para un encontronazo con toda la sociedad. Se crearon nuevos partidos políticos, y, en el año 1990, se convocaron las primeras elecciones libres. Václav Havel se convirtió en presidente, habiendo sido quien condujo las negociaciones con el gobierno comunista. La semilla de los futuros partidos políticos se encontraba en las asociaciones originarias que participaron en esas negociaciones: la checa Foro de los Ciudadanos y la eslovaca Sociedad contra la violencia; algunos de sus componentes que compartían ideología, fundaron después los partidos correspondientes.

Resulta lamentable constatar que, pese a los esfuerzos de la Oficina para la Investigación de los Crímenes del Comunismo, ninguno de los principales jerarcas del régimen comunista haya sido condenado por los crímenes cometidos contra toda la gente honesta de este país.

El Presidente Havel en un discurso, opinó que las razones que impiden ceder paso a la justicia tienen raíces muy profundas. Resulta que, bajo una presión dura y refinada, la mayoría de los ciudadanos de una u otra manera colaboraba, o por lo menos toleraba, al régimen comunista.

Hay quienes dicen que la “Revolución de Terciopelo” fue sólo un intento de una fracción del Partido Comunista de sustituir el politburó existente, pero que perdió el control de los acontecimientos ya que no contaron con que en las protestas participara tanta gente. Incluso es posible que los comunistas propusieron a la oposición: les entregaremos el poder, si nos dejan en paz. Pero no todo sería tan fácil, después de una represión de tantos años, tuvieron todos los medios necesarios para intervenir, incluyendo el Ejército y las milicias, y no lo hicieron. Hoy día es difícil de saber la verdad y es un gran error que los acontecimientos no sean investigados en forma más profunda.

Otra teoría supone que los altos cargos comunistas disponían de grandes recursos financieros, pero no podían utilizarlos oficialmente y realizar actividades empresariales.

Hoy en día, las celebraciones se extienden por toda la República Checa, con el rojo, azul y blanco de la bandera checa ondeando con orgullo.